Escapemos de las formas cuadradas o convirtámoslas en rombos, en puntos de vista deformes y poco habituales.
Metamos círculos, formas que se abren y se cierran, estructuras que no tengan continuidad, que parezcan una cosa y que en realidad sean otras.
Busquemos los contrastes para dar formas, enmarquemos, seleccionemos lo que nos guste y ofrezcamos solo una parte.
Engañémonos a nosotros mismos, para poder engañar a los demás.
Si estamos convencidos de nuestro propio engaño, lograremos engañar a los demás.