Cuando vemos a un ser vivo con tantos años encima y con esa cara de disgusto, a un galápago fuera de su hábitat natural, uno se pregunta si es feliz.
Claro que preguntarnos si los animales son felices es complicado. Preguntárselo no, lo complicado es darnos una respuesta.
Por la cara que tiene, parece un poco ajado y melancólico. Vivir tantos años debe ser muy duro.
