Cuando el paisaje urbano de las ciudades es este, algo estamos haciendo mal.
En vez de plantar árboles plantamos mini pisos a la intemperie.
Dentro siempre hay personas, penas y dolores.
Pero fuera siempre hay también indiferencia.
Son los tiempos.
Por cierto, esta persona, hace unos años, era un niño alegre que no podía sospechar el futuro que le esperaba.
Por cierto, es España, sí, es Madrid.