Realmente, al observar el salón comedor a uno le entran ganas de atrapar los cristales y llevárselos a un cuadro. Es lógico que me suceda eso. Por algo me llaman "Loco", pero no hay problema, soy loco de ojos para adentro, de ojos hacia fuera soy bastante tímido e incluso muy normal.
Ji ji ji.
Muy normal no será cuando soy capaz de quedarme mirando estos colores proyectados o reflejados sobre una cristales.
Por cierto, la dueña de estos cristales, hace unas anchoas que te chupas los dedos, y te saben a ajo encurtido.
