28 abril 2025
Alfombra de piedras para caballerías y humanos
El ser humano ha integrado el círculo de tal manera en su vida y desde siempre que, incluso en los elementos más sencillos y sin una necesidad aparente, ha buscado replicar su forma. Un ejemplo fascinante lo encontramos en el suelo de una antigua casa de labranza aragonesa.
Esta entrada, construida hace siglos, presenta un pavimento único: cantos rodados extraídos del río, colocados cuidadosamente "de canto" (verticalmente) para evitar resbalones. Esta técnica era particularmente útil en las entradas de las casas rurales, donde las calles a menudo estaban cubiertas de barro, dificultando el acceso a las habitaciones sin ensuciarlas.
Además, en este caso específico, esta entrada servía tanto para las personas como para las caballerías, ya que el acceso a las cuadras se hacía directamente desde la puerta principal. De esta forma, esta ingeniosa construcción de piedra funcionaba como una especie de "alfombra" rústica para limpiar parte del barro y la suciedad del calzado, ya fueran botas humanas o pezuñas animales.
A pesar de su función eminentemente práctica y de estar casi siempre cubierto de barro, el suelo incorporaba motivos circulares. El círculo, en este contexto, no era solo un elemento funcional, sino también un detalle ornamental que buscaba embellecer un espacio de uso diario, demostrando cómo la belleza podía encontrarse incluso en los rincones más humildes de la vida rural.
