No siempre entendemos lo que nos dicen. Pueden estar hablando en extranjero que parece ser la suma de todos los idiomas que no conocemos. Pero también podría ser que el emisor tuviera problemas de dicción o el receptor que fuera sordo de oído.
En este caso creo que la torpeza viene desde el emisor que no sabía bien qué explicar. Y que además utilizó sangre muy líquida para dejar su mensaje.
La sangre no siempre es roja. Este caso es rosa pues era sangre de ascendencia muy noble, casi azul.
El caso es que él, el torpe emisor malgastó su sangre pintura, y nosotros nos hemos quedado sin saber qué mierda nos quería decir.
Al menos ha logrado que no obviemos sus mierdas puestas en una puerta, que algo es algo. Se podría sentir cómodo con su éxito.