A veces el espíritu no es un santo, es simplemente un guiño o un capricho.
Incluso podríamos decir que el espíritu casi nunca es santo.
Sobre esta cúpula se acercaba una paloma en vuelo picado.
Pero no se la esperaba nadie.
Nadie sospechó en ese momento que podría ser el Espíritu Santo en vuelo de reconocimiento.
Así que le dejaron pasearse a la velocidad que le dio la gana.
Nosotros la pillamos con la cámara, pero tampoco quisimos decir nada.
Para no alarmar.