03 junio 2025

Tiene futuro el formato de imagen .jpg para grandes archivos de imágenes digitales?


Los que llevamos ya muchos años dentro del mundo de la imagen digital, de la informática utilizada para el Diseño o las Artes Gráficas, hemos visto morir diversos formatos de archivos, lo que nos lleva a dudar de la durabilidad del trabajo que hacemos.

Podría hablar de Freehand o de algunas versiones de QuarkXpress que hoy son casi imposibles de abrir, y en las que se hicieron miles y miles de archivos durante décadas. He querido nombras solo las más utilizadas por mí.

Ahora y dede hace ya más de 30 años el formato JPG (o JPEG) ha sido el estándar en fotografía digital, pero su futuro a medio plazo está marcado por una transición paulatina hacia formatos más modernos y eficientes. 

¿Podremos abrir los actuales .jpg dentro de 40 años? Contienen toda nuestra memoria digital y fotográfica.

El JPG sigue siendo uno de los formatos más utilizados por su compatibilidad universal y su capacidad para comprimir imágenes, facilitando el almacenamiento y la transmisión rápida en el internet de este 2025. No hay duda, aunque hayan salido varios, tal vez excesivos, nuevos formatos de imágenes digitales. 

Ha sido clave en la proliferación de contenido visual y en la democratización de la fotografía digital y el arte online. ¿Pero no pagaremos un precio muy alto por la diversidad de formatos?

Sin embargo, JPG presenta limitaciones técnicas cada vez más evidentes. Su compresión tiene pérdida de calidad y si no se hace bien puede generar artefactos visibles, especialmente con alta compresión o simplemente abriendo y guardando varias veces una misma imagen.

Solo admite 8 bits por canal, insuficiente para imágenes HDR y sistemas avanzados de gestión de color, y no soporta transparencias, a diferencia de formatos más recientes.

La evolución tecnológica y las nuevas demandas visuales han impulsado el desarrollo de formatos superiores, que ya están siendo adoptados por profesionales y plataformas web, de los que podríamos nombrar algunos.

AVIF: Ofrece archivos hasta un 50% más pequeños que JPG con calidad comparable, soporta color de 10 bits, HDR y transparencias. Es considerado técnicamente superior y está ganando terreno rápidamente en la web moderna.

JPEG XL: Se perfila como el sucesor lógico de JPG, con mejor compresión, alta compatibilidad y soporte para imágenes de alta calidad y profundidad de color. Es especialmente atractivo para aplicaciones profesionales.

WebP: Desarrollado por Google, combina compresión con y sin pérdida, soporta transparencias y ya es ampliamente compatible en navegadores y plataformas web.

El .jpg seguirá presente durante algunos años por su compatibilidad y facilidad de uso, especialmente en redes sociales y plataformas que requieren máxima comprensión y que sea un formato muy universal.

Pero la tendencia profesional es migrar a formatos como AVIF, ARW, TIFF, JPEG XL (o jpg 2000) y WebP, que ofrecen mejor calidad dentro de la compresión, soporte para HDR y transparencias. La entrada de los formatos RAW que pueden ser distintos según el tipo de máquina digital, aun complica más de cara al futuro las compatibilidades de las imágenes digitales.

El cambio será gradual: muchas webs, cámaras y aplicaciones seguirán usando JPG por inercia y compatibilidad, pero los nuevos proyectos y desarrollos ya apuestan por los formatos modernos.

A medio plazo, el .jpg perderá protagonismo frente a formatos más avanzados, aunque su legado y compatibilidad le aseguran una presencia residual durante años. ¿Es esto suficiente?

Para proyectos nuevos, especialmente en arte digital, fotografía profesional y web, es recomendable apostar por AVIF, JPEG XL o WebP, que representan el futuro de la imagen digital. O estar muy atentos a nuevos formatos más universales, que aseguren una compatibilidad de apertura durante décadas.

Antes de migrar grandes cantidades de archivos a otros formatos, tenemos que estar muy seguros de lo que hacemos, por su enorme cantidad de trabajo y por la volatilidad actual entre diversos formatos, sistemas operativos y versiones de programas.