Somos ajenos a lo importante, que aparece sin preguntarnos nunca si estamos preparados para ello.
Tal vez si pudiéramos detener lo inevitable cometeríamos el error demasiadas veces, por miedo casi siempre, de no dejar que naciera la primavera.
Nota.: Si no estás en primavera, sueña que volverá pronto. De nada.